Nuestra
Historia
DESDE SU NACIMIENTO EN 1955, FE Y ALEGRÍA HA RECORRIDO UN CAMINO RICO Y FRUCTÍFERO. LO QUE NACIÓ EN UN BARRIO DE CARACAS, VENEZUELA, ES HOY UNA GRAN RED EDUCATIVA GLOBAL QUE SE HA EXTENDIDO POR MÁS DE 23 PAÍSES.
La chispa
Desde el inicio, la semilla de Fe y Alegría fue una respuesta concreta a las necesidades urgentes de barriadas olvidadas y carentes de servicios. Nace en contexto social donde el ejercicio del derecho a la educación estaba totalmente desdibujado y con la intuición de que, este derecho, será llave de otros muchos.
La generosidad de una pareja de la comunidad, Abraham y de Patricia Reyes fue la chispa que permitió soñar con lo imposible. Cedieron la casa que habían construido para sus hijos y allí nació la primera escuela de Fe y Alegría.
"El albañil nos dio el impulso de que un hombre pobre, de un hombre, pues, que no era lo que generalmente se busca como ejemplo, nos dio el ejemplo; nos dio el ejemplo porque había metido los ahorros de siete años en hacer aquella construcción. Pues, eso nos estremecía de admiración: cómo aquel hombre, no sólo nos había dado el piso alto para los muchachos, sino que nos ofrecía su casa, abajo, la sala de la casa para los niños, y admitimos setenta niños, y ahí empezó Fe y Alegría".
José María Vélaz S.
Fundador de Fe y Alegría
La chispa inicial se expandió congregando a una amplia gama de actores, incluyendo comunidades, educadores/as, congregaciones religiosas, voluntarios/as y laicos/as comprometidos. Muy pronto, se hizo evidente que el papel de las congregaciones religiosas, por su opción por los pobres, era decisivo para el arraigo institucional de la obra.
La expansión
Los años sesenta, y comienzos de los setenta, ofrecieron un contexto sociopolítico complejo y desafiante: la Revolución Cubana y el bloqueo estadounidense, la Revolución Cultural en China, el Mayo del 68 en París, dictaduras y golpes militares en la región. A la vez, emergen con fuerza las críticas a la escuela tradicional y surgen las propuestas de educación popular, inspiradas en el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire. La Iglesia vivió el impulso renovador del Concilio Vaticano II y de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Medellín, Colombia, en 1968.
En ese contexto, Fe y Alegría se expandió rápidamente: Ecuador en 1964, Panamá en 1965, Perú y Bolivia en 1966, El Salvador en 1969, Colombia en 1971, y Nicaragua preparándose para 1974.
Un hito fue la convención internacional de Fe y Alegría de 1968, en Quito, llamada por Vélaz "apócrifa". Allí, sin la presencia del fundador, varios directivos debatieron sobre la identidad de Fe y Alegría y la necesidad de definir una visión común. Fue un momento no exento de tensiones pero revelador: la identidad se va construyendo desde un dinamismo colectivo y comunitario. Se arraiga un espíritu sinodal en la definición de la identidad y del rumbo del movimiento y se crea un dinamismo de encuentros internacionales.
En esos años, los encuentros internacionales comenzaron a centrarse en grandes temas: la evangelización, la formación y el mejoramiento docente, la identidad de Fe y Alegría, las relaciones con la Compañía de Jesús y la promoción de los IRFAS (Institutos Radiofónicos Fe y Alegría). Se estaban sentando las bases de lo que después serían los Congresos Internacionales, espacios clave de reflexión y construcción colectiva del movimiento.
La institucionalización
El primer paso institucional se dio en 1974, cuando se creó el Secretariado Latinoamericano en San Salvador. Se buscaba un cuerpo vivo, dinámico, que integrara ideas y acciones, y que unificara estrategias de servicio. Tras varios años de debate, en 1976 se decidió que ese secretariado fuese colegiado, compuesto por los directores nacionales de 4 países.
En 1981, se avanzó hacia un organismo más formal con tres instancias: la Asamblea de Directores Nacionales junto con el Padre Vélaz; un Comité Ejecutivo de tres directores más el fundador; y un Asesor Internacional, figura que prefiguraba lo que luego sería el Coordinador General.
Durante estos años, las Asambleas fueron consolidándose, abordando temas recurrentes: el ideario, la relación con la Compañía de Jesús, la mejora docente, el papel transformador de la escuela, la educación profesional.
El proceso culminó en 1985 con la aprobación del Ideario Internacional, fruto de casi dos décadas de reflexión y concertación. Allí confluyeron las intuiciones de la convención de Quito, la experiencia de la educación popular en el Perú de los años 70, la visión desde la promoción social de Bolivia, y el Ideario de Campo Mata en Venezuela.
Fue también la etapa de nuevas fundaciones: Guatemala en 1976 y Brasil en 1980.
La Federación
En 1986, con el acuerdo de los países y el apoyo de los secretariados de España, se constituye formalmente la Federación Internacional de Fe y Alegría. Su estructura básica: Asamblea General, Junta Directiva y Coordinador General que se ha mantenido hasta hoy.
Tras su creación, la Federación Internacional creció con nuevas incorporaciones: República Dominicana (1991), Paraguay (1992), Argentina (1995), España (1998) y Honduras (2000).
El seminario de Lima en 1988 sentó las bases de la Planificación Estratégica Federativa, identificando misión, retos, fortalezas y líneas de acción comunes. En 1999 se creó el cargo de Secretariado Ejecutivo y en el año 2000 se aprobó el primer Plan Global de Desarrollo y Fortalecimiento Institucional para el periodo 2001-2005.
Planes Estratégicos
Desde 2001 la vida federativa se organiza a través de Planes Estratégicos, sucesivos. El primero (2001-2004), luego reformulado como segundo (2005-2009) que puso el acento en Identidad, Gestión, Calidad y Acción Pública.
Se decidió que el Coordinador General fuese liberado de cualquier dirección nacional, dedicado a tiempo completo y también se reforzó la Oficina de la Federación.
Se fundaron Fe y Alegría Chile (2004), Haití (2006), Chad (2007) y Uruguay (2009), abriendo así la expansión hacia África.
En esos años se fundó Fe y Alegría Madagascar (2014), Fe y Alegría Italia (2016) y República Democrática del Congo en 2018. Al mismo tiempo que se iniciaron procesos en México, Guyana, Cuba y Estados Unidos, consolidándose en este último una alianza con American Jesuits International. Estos diálogos se extienden hoy a otros países emergentes con la intención de incorporarse a Fe y Alegría como país federado, con Guinea Conakry, Nigeria, Angola, Kenia, Burundi, Ruanda, Nepal y Camboya.
El Plan de Prioridades Federativas 2016-2020 reafirmó la identidad institucional con apertura y flexibilidad, priorizando la Educación Popular, las Fronteras, la Sostenibilidad y la Acción Pública, mientras que el Plan 2021-2025 busca potenciar la inspiración, las iniciativas internacionales y la innovación, sabiendo que el proceso de implementación se juega en cada espacio de acción, local, regional y global.
Hoy, Fe y Alegría, es reconocida mundialmente como un referente de Educación Popular, integral, inclusiva y de calidad, con fuerte incidencia en políticas públicas y presencia en las fronteras de mayor exclusión. Nuestra historia ha sido construida colectivamente, con el esfuerzo de miles de educadores/as, laicos/as y religiosos/as, y con el apoyo de la Compañía de Jesús, organismos internacionales, empresas y gobiernos.
La historia de Fe y Alegría no es solo una cronología de hitos, es la memoria de un movimiento que nació de una chispa en un barrio de Caracas y que, a lo largo de siete décadas, se ha expandido, institucionalizado, estructurado y planificado para responder a nuevos retos. Una historia que sigue viva, construyendo futuro, siempre fiel a su identidad y abierta a las fronteras de la exclusión, donde la educación es más necesaria.